Leí ayer, casi de un tirón esta novela con la que su autora ganó el premio Clarín de novela en 2007. Me encantó. La novela está concebida como un thriller: la protagonista busca rastros de su padre en las amantes de éste. El padre la había abandonado cuando ella era pequeña, junto a su madre y a su hermana, y ahora ha muerto en un accidente. En definitiva, la novela trata de cómo la protagonista va conociendo más y más a una persona que se supone que debería haberle sido tan cercana, pero que en realidad le es tan desconocida. La autora gradúa bien el suspenso y uno termina devorándose el libro (que por otra parte es bastante breve) para terminar de saber quien fue Fabio Gemelli en realidad. Betina Gozález escribe muy bien, con una escritura densa, llena de ideas y alusiones, que denota a las claras su scholarship.
A mi me gusta, después de leer una novela, ver algunas críticas sobre ella. Fue así que di con la crítica que le hizo Quintín, el prestigioso crítico cinematográfico, en su blog La Lectora Provisoria (http://lalectoraprovisoria.wordpress.com/2007/01/15/la-mujer-de-la-solapa/). Quintín la destroza a la novela. Confieso que en el pasado esto me habría hecho sentir mal. Un ramalazo de ese sentimiento me vino ayer, pero ya no alcanzó a conmover mi convicción: soy probablemente tan buen lector como Quintín y algo de literatura sé. ¿Entonces?Yo tengo la fuerte sensación de que Quintín, más que poner la novela en el centro, se pone a él mismo; lo que quiere es demostrar todo lo pistola que es. ¿Que es lo que le critica en definitiva a la novela? En primer lugar que "El procedimiento de componer un personaje o un suceso mediante distintas miradas no es novedoso y recorre la narrativa contemporánea, desde El ciudadano de Welles hasta Rosaura a las diez de Marco Denevi, para tomar dos ejemplos dispares. Lo diferente aquí, en todo caso, es que las miradas, más que complementarse, se contradicen: el resultado se parece un poco a Frankenstein". OK, puede ser. ¿Y? Creo que esas contradicciones no son producto de la impericia de Betina González sino, por el contrario, un efecto buscado por la autora. Y por otra parte, siendo Quintín tan piola, ¿no pensó en primerísimo lugar en El acercamiento a Almotásim, de Jorge Luis Borges? El argumento central de esta obra imaginada por Borges es "la insaciable busca de un alma a través de los delicados reflejos que ésta ha dejado en otras". Exactamente lo mismo que se propuso Betina González, sólo que los reflejos que Fabio Gemelli ha dejado no son siempre delicados y a veces son contradictorios, como pasa con la mayor parte de la gente.
En segundo lugar, Quintín le reprocha a la autora ser "alguien que, tras obtener una formación universitaria, se inicia en la ficción tomando todos los recaudos que se aprenden en un taller de escritura, pero tiene un terror enorme por los resultados y por el destino de su carrera". O sea, la chica escribe bien (ya nos habíamos dado cuenta) y tiene dudas respecto del valor de esta primera novela. ¿Y?
Finalmente -y creo que esto es lo decisivo- Quintín deja flotando (sin decirlo, pero haciéndolo lo suficientemente explícito como para que los comentadores de su blog sí lo hagan) la idea de que una novela premiada con el premio Clarín ha de ser necesariamente mala. Es una tesis apenas sugerida; los argumentos que presuntamente la apoyan brillan por su ausencia. Apenas si alguno de los comentadores, aspirantes a piolas también, propone un método inductivo que, de más está decir, carece completamente de validez.
Un jurado compuesto por José Saramago -Premio Nobel de Literatura-, Eduardo Belgrano Rawson y Rosa Montero decidió premiar Arte Menor. Saramago saludó a la novela como "arte mayor". Que querés que te diga Quintín... Entre la opinión de ellos y la tuya no tengo demasiadas dudas de cual elegir. Seguí participando...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario