miércoles, 3 de julio de 2013

Los tres mundos de Karl Popper

En una conferencia titulada Epistemología sin Sujeto, que presentó ante el Tercer Congreso Internacional de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia (Amsterdam,1967), Karl Popper causó un gran revuelo con su ontología de los "tres mundos".  Esta ontología afirma que el universo consta de tres clases de objetos que forman tres "mundos" autónomos: el Mundo 1, que es de los objetos físicos; el Mundo 2, que es el de las mentes; y el Mundo 3, que está formado por los contenidos de pensamiento, tales como las proposiciones, las teorías, los objetos matemáticos, etc.  Popper retomó estas ideas posteriormente en varias obras.   Una de las más conocidas fue El cerebro y la mente, escrito en colaboración con el Premio Nobel de Medicina John Eccles, en el que deja clarísima su postura dualista.  Desde mi posición de mero amateur me atreveré a disentir con el gran pensador.

En un artículo llamado El lenguaje y el problema del cuerpo y la mente (aparecido en Conjeturas y Refutaciones) Popper explica por qué cree que una teoría fisicalista, causal, del lenguaje humano es imposible.  El artículo es bastante técnico pero (si yo no lo entiendo mal) su argumento principal es que, además de las conductas observables, existen en los seres dotados de lenguaje creencias, intenciones, comprensión.  Y esto para Popper -y en este punto estoy de acuerdo con él- es incompatible con una teoría fisicalista de la mente.

Hay un argumento famoso que discurre por un camino paralelo.  Es el "argumento de la habitación china" de John Searle.  Dice así: "Imaginemos que dentro de una habitación se encuentra una persona que no tiene ni la más mínima idea del idioma chino. Se encuentra completamente aislada del exterior, salvo por una ranura por la que entran y salen hojas de papel con textos escritos en chino. Esta persona tiene a su disposición, dentro de la sala, una serie de manuales y diccionarios que le indican las reglas que relacionan los caracteres chinos de entrada con los que debe escribir para enviar a la salida. Se trata básicamente de un conjunto de reglas del tipo 'si entran tales caracteres, escribe tales otros'.  La habitación china tiene la capacidad de hacerle creer a una persona que interactúa con ella que entiende el idioma chino, a pesar de que quien está en su interior no lo entiende realmente para nada".

El de la habitación china es un experimento mental muy habilidoso; todos entendemos que comprender el idioma chino es otra cosa, que la persona que está dentro de la habitación no lo está comprendiendo en lo más mínimo.  Popper, en el artículo mencionado, concluye que esto hace que el problema del cuerpo y la mente resurja en su forma clásica, cartesiana (recordemos que Descartes razonó que existen dos substancias: la materia, o res extensa, y la mente, o res cogitans; la cosa extensa y la cosa pensante).

Es en este punto donde me aparto de Popper.  Creo que él tiene razón en sostener que, si las creencias, las intenciones, la comprensión, existen realmente, la mente no puede ser explicada por la física.  Pero creo que no la tiene cuando supone que esto lo debe llevar necesariamente al dualismo cartesiano, a sostener que existen dos tipos diferentes de seres (o substancias, como se llaman en filosofía), que serían la materia y la mente.  Creo que para los propósitos de Popper bastaría con que exista una única substancia que tuviese a la vez atributos físicos y mentales.

Es decir, creo (y digo esto no sin temor) que los argumentos de Popper no son suficientes para sostener la existencia independiente del Mundo 2.  ¿Qué decir entonces del Mundo 3?  Es verdad que objetos como el Teorema de Pitágoras parecen existir independientemente de que alguien los piense.  Pero, ¿es realmente así?  En realidad podría pensarse más bien que somos nosotros quienes hemos creado los axiomas y las reglas de inferencia a partir de los cuales se deduce ese, y otros teoremas.  ¿En base a criterios trascendentes de verdad (que sería una forma de volver al Mundo 3)?  Tal vez no.  Tal vez lo hacemos simplemente en base a conjeturas que funcionan... hasta que alguien las refuta, como el mismo Popper señaló.  Alguna vez se pensó que la geometría de Euclides era la geometría sin más, porque funcionaba muy bien en la vida cotidiana y en la física de Newton, hasta que otros matemáticos crearon geometrías diferentes que después resultaron ser más útiles para teorías físicas más complejas.

Somos nosotros quienes creamos proposiciones, teoremas, teorías, etc, que pueden ser pensadas también por otros. Así ellas adquieren cierta autonomía.  Pero existen realmente sólo a nivel conceptual, como objetos pensados.  No son independientes de nosotros.  Si el género humano desapareciese, los Mundos 2 y 3 de Popper desaparecerían con él, irreversiblemente.

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